SI NO ACEPTAN... ME LO LLEVO.


En el deporte de competición, evidentemente se compite en busca del mejor resultado, en el caso particular del fútbol los resultados son determinantes para valorar el trabajo de un entrenador de los propios jugadores o del presidente, pero ¿porque no?, también la de la afición, ¿y la prensa? La prensa es beneficiaria también de los éxitos o fracasos de un equipo, no es lo mismo ser informador de un equipo de Primera que de Tercera, como lógicamente no lo es para un jugador o entrenador e incluso para un aficionado.

Pero esto va por barrios, ya se que esto no es muy popular ni va a gustar a mucha gente, pero de siempre el canario ha sido pesimista en lo suyo, no hemos sabido valorar en su justa medida lo nuestro, pensando en la mayoría de los casos que lo de fuera siempre era mejor. Por supuesto siempre hay excepciones, pero todos habrán oído alguna vez el dicho “el peor enemigo de un canario es otro canario”.

En fútbol que es lo que aquí se trata tenemos ejemplos claros, en primer lugar, con entrenadores donde solo el chicharrero Luis Molowny ha tenido y mantenido el reconocimiento. Otros entrenadores canarios no han corrido con la misma fortuna a la hora de ser valorados en casa, salvo casos puntuales de éxito en los que del mejor elogio se paso a la critica mas canalla. Álvaro Pérez, Pacuco Rosales, Juan Manuel Rodríguez, etc son claros ejemplos. El caso de futbolistas es mas sangrante, recuerdo desde “los antigermanistas” a los casos mas recientes de Lizoain, David Simón, los Castellano, y que decir de Aythami, Deivid o los Nauzet, solo hay que darse una vuelta por RRSS para ver el respeto y la admiración que se les tiene.

Es muy difícil cuando se tiene que hacer una gestión, en la que hay infinidad de factores que dependen de que se este a un lado u otro de la delgada línea que separa el éxito del fracaso, que todo este al gusto de todos, se puede no estar de acuerdo o no gustarte algo, pero de ahí a que todo lo que se haga sea merecedor de una caza despiadada, solo apunta en una dirección, la autodestrucción.

A todos nos gustaría ver a su equipo ganar siempre, pero eso no ocurre en ningún caso, ni siquiera los mas poderosos ganan siempre, Real Madrid o Barcelona son claros ejemplos que no siempre se puede ganar, que se puede esperar de un club modesto como el nuestro que después de estar al borde de la desaparición, deambulando en Segunda División B o en Segunda, y alcanzar la Primera División.

Hemos llegado a un punto en el que a mi al menos me ha hecho pensar que a lo mejor quienes sobran son los que se autoproclaman salvadores, los que quieren imponer su criterio a cualquier precio, los que animan para restar en vez de para sumar, es más fácil destruir que construir y todavía no he visto ni el problema tan grave que dicen que tenemos y mucho menos la solución a problemas, que como he dicho no creo que existan.

Que las dos últimas temporadas han sido malas es un hecho, pero las dos anteriores fueron buenas y las tres anteriores en segunda también lo fueron. Todo es mejorable es evidente pero cuando como dije al principio cuando no todo depende de ti para lograr el éxito no se puede considerar que todo ha sido un fracaso si las cosas no salen como te habría gustado.

En deporte nadie entrena para perder o para ser segundo, entrenas para ganar y para estar lo mas arriba posible, pero si piensas que eres el único que tienes el derecho a ser el mejor solo estas condenado al fracaso porque se gana y la mayoría de las veces se pierde, pero siempre queda la satisfacción de haberlo intentado.

Cuando no es Juana es la hermana, ahora es la Naciente que dice que no va el domingo al Estadio, pues que no vaya, ni porque falte un garbanzo vas a dejar de hacer un rancho también un garbanzo negro te lo puede echar a perder. A lo mejor es hora de que las peñas se miren el ombligo y piensen que tal vez quienes estén echando a la gente del estadio sean ellos con tanta movida y tantas acciones que lo único que hace es dividir, ni creo que la gente vaya al estadio ni deje de ir porque lo pidan las peñas, el aficionado va y deja de ir cuando quiera y hay otros motivos para pensar porque la gente no va al estadio.

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