En el año 1915 el Puerto de Las Palmas era el segundo del mundo en trafico de mercancías, solamente superado por el de New York. Pero tenemos que remontarnos un siglo atrás. En el año 1800 el puerto de Las Palmas ya comenzaba a ser importante en el trafico naviero barcos italianos y holandeses pero sobre todo ingleses eran asiduos en los puertos de Canarias, sobre todo de Las Palmas.
A pesar de ello el Director de Sanidad Marítima se ubica en Santa Cruz de Tenerife, posiblemente a causa de la presión de Inglaterra que quería un puerto franco en Santa Cruz y a la que le interesaba la disputa entre las dos islas y abogaba por la división.
En 1851 se produjo la mayor epidemia de las numerosas que azotaron el archipiélago. El cólera contribuyo al desarrollo del pleito insular traído por un barco procedente de Cuba y que causo mas de 6000 personas en dos meses.
Mientras en Gran Canaria se desvivían por atender a los enfermos. en Santa Cruz, el Director de Sanidad ordenaba el cierre de todos los puertos de Gran Canaria por un año, a pesar que la epidemia duró solo dos meses; impidiendo así la entrada de medicinas, personal sanitario y alimentos.
Este acto insolidario de Tenerife llevó al Obispo Codina y a los diputados Jacinto de León y Cristóbal del Castillo a solicitar al Gobierno central la división administrativa de Canarias en dos provincias, hecho que se produjo el 17 de Marzo de 1852. Además el diputado José Bravo Murillo consiguió que el Puerto de la Luz fuera declarado Bien de Interés General.
Entre estos logros y coincidiendo con la entrada de la cochinilla en la isla se inicia una época de riqueza , una autentica Edad de Oro.
Según las crónicas era tal la riqueza que se construían casas de dos plantas, surgían nuevas calles y las viejas casas de barro y piedra se cambiaron por nuevas de cantería italiana.
Y lo que son las cosas, el tiempo lo pone todo en su sitio. Mientras en Gran Canaria se celebraba la recuperación económica, Tenerife sufría una epidemia de fiebre amarilla.
La reacción de la población grancanaria no se hizo esperar y ayudó cuanto pudo a los vecinos de la isla de enfrente. Por entonces la división provincial ya era un hecho.
Hubo que esperar casi un siglo para que las diferencias se arreglaran de otra manera pues por aquel entonces ni por carnavales se podía, fue en el año cuarenta y nueve del siglo veinte.
*María José Betancor Gómez. «Epidemias y pleito insular. La fiebre amarilla en Las Palmas de Gran Canaria en el período isabelino»
*Joaquín Blanco. «Breve Historia de Canarias»
*Teodoro Rosales. «Crónicas Aruquenses»
A pesar de ello el Director de Sanidad Marítima se ubica en Santa Cruz de Tenerife, posiblemente a causa de la presión de Inglaterra que quería un puerto franco en Santa Cruz y a la que le interesaba la disputa entre las dos islas y abogaba por la división.
En 1851 se produjo la mayor epidemia de las numerosas que azotaron el archipiélago. El cólera contribuyo al desarrollo del pleito insular traído por un barco procedente de Cuba y que causo mas de 6000 personas en dos meses.

El Puerto en los años 20
Este acto insolidario de Tenerife llevó al Obispo Codina y a los diputados Jacinto de León y Cristóbal del Castillo a solicitar al Gobierno central la división administrativa de Canarias en dos provincias, hecho que se produjo el 17 de Marzo de 1852. Además el diputado José Bravo Murillo consiguió que el Puerto de la Luz fuera declarado Bien de Interés General.
Entre estos logros y coincidiendo con la entrada de la cochinilla en la isla se inicia una época de riqueza , una autentica Edad de Oro.
Según las crónicas era tal la riqueza que se construían casas de dos plantas, surgían nuevas calles y las viejas casas de barro y piedra se cambiaron por nuevas de cantería italiana.
Y lo que son las cosas, el tiempo lo pone todo en su sitio. Mientras en Gran Canaria se celebraba la recuperación económica, Tenerife sufría una epidemia de fiebre amarilla.
La reacción de la población grancanaria no se hizo esperar y ayudó cuanto pudo a los vecinos de la isla de enfrente. Por entonces la división provincial ya era un hecho.
Hubo que esperar casi un siglo para que las diferencias se arreglaran de otra manera pues por aquel entonces ni por carnavales se podía, fue en el año cuarenta y nueve del siglo veinte.
*María José Betancor Gómez. «Epidemias y pleito insular. La fiebre amarilla en Las Palmas de Gran Canaria en el período isabelino»
*Joaquín Blanco. «Breve Historia de Canarias»
*Teodoro Rosales. «Crónicas Aruquenses»
Comentarios
Publicar un comentario