HASTA LA ULTIMA GOTA


El primer articulo con el que voy a iniciar esta aventura trata de una bonita historia de un grupo de muchachos que simplemente querían jugar al fútbol. Lo escribí tal como lo viví y fue publicado en redes sociales.

La borrasca que pasó el jueves por la ciudad no dejo graves daños, aunque si algunas molestas inundaciones. Especialmente afectados quedaron algunos campos de fútbol, en particular el López Socas. Allí tenían que preparar su partido del sábado el Juvenil de la UD San Antonio, que milita en la 2ª categoría y que le enfrentaba al líder, Unión Feria.
La tromba de agua, aunque se esperaba. era mas que inoportuna, preparando el entrenamiento se encontraba Carlos, el míster, que viendo la magnitud de lo que estaba cayendo mandó un "dramático" mensaje al grupo de Whatsapp: "No vengan porque esto se está inundando".


Se suspendía el último entrenamiento de la semana y el provocaba el bajón en los jóvenes antoñitos.
El viernes se podía ver el estado lamentable en que había quedado el terreno de juego, así no se puede jugar debió pensar el míster que otra vez a través de móvil hizo un llamamiento a sus jugadores: "Voluntarios para ir a achicar el agua del campo". La mayoría se apuntó y el que no fue es porque no pudo, se decían unos a otros, "traigan cubos y cepillos", "yo estoy de cena, pero voy para allá", "yo llevo tres cepillos y un cubo", eran algunos de los mensajes intercambiados. A las once de la noche ya estaban allí achicando agua.
"Vamos chavales duro con ella", decían unos: "esto es más duro que un entrenamiento", los otros. A las tres y media de la mañana lo dejaron, aun no estaba toda el agua fuera, pero al día siguiente había un partido que jugar, no se va a suspender, por lo mañana verían como había quedado el trabajo porque todo esto lo habían hecho a la luz de la luna.

Cuando llegaron a la cita por la mañana se estaba jugando el partido de cadetes, aunque todavía quedaba una laguna en el centro del campo y en el descanso del mismo todavía volvieron a coger las escobas para sacar el agua que quedaba. Querían el césped en perfecto estado, lo necesitaban.




Y llegó la hora del partido, la alineación igual estaba motivada a los que fueron a secar el campo, no lo sé, pero la motivación de todos era extra.
La primera parte estuvo muy igualada, el líder justificaba su lugar en la tabla y hacia pasar apuros al San Antonio, pero una jugada elaborada acabó con un gran chut desde fuera del área y el balón besando la red a pesar de la estirada del portero. La primera parte terminaba con ventaja para los antoñitos ante el mejor rival contra los que se había enfrentado esta temporada.
Todos al vestuario menos los del banquillo que volvieron a por las herramientas para terminar de quitar el agua que todavía molestaba. Esta vez el míster tuvo que salirse de la arenga del descanso para pedirle a sus jugadores suplentes que dejaran ya las escobas y se pusieran las botas.
Hasta la última gota, sacaron del campo hasta la última gota de agua y se dejaron sobre el mojado césped hasta la última gota de sudor, y en una segunda parte para enmarcar bordaron el fútbol y barrieron del terreno de juego a un gran rival que se vio desbordado e impotente ante la avalancha que se le vino encima a raíz del segundo gol. Seis a cero al líder que deja al conjunto de Schamann a un punto de su rival del sábado eso si con un partido menos.


Espectáculo el que se vio a mediodía del sábado en el López Socas en un partido que comenzó la primera parte a las once de la noche del viernes, se fue al descanso a las tres y media de la mañana y se reanudo a las dos de la tarde. Sin duda una jornada que recordaran por mucho tiempo y que comenzaron ganando con el cubo y el cepillo.



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